23 de junio de 2016

Tecnologías estatales

¿De qué se habla cuando en el discurso público se habla del uso de la tecnología en el Estado? Creo que se suele hablar de dos áreas. Una primera área es el uso de la tecnología en los servicios que ofrece el Estado para la población, como salud y educación. Por ejemplo, qué tan bien equipado está un centro de salud o cómo se usan ciertos equipos en el aula. Una segunda área es el uso de tecnología en hacer el Estado "transparente" para los ciudadanos (sobre la distinción entre población y ciudadanos, ver aquí). Por ejemplo, cuántos datos publica una institución pública o cuán accesibles son sus datos. En términos generales creo que podríamos agrupar a estas dos áreas en discusiones sobre tecnología que "afecta directamente" a la población. En otras palabras, se trata de discusiones sobre tecnologías cuyos efectos son claramente visibles e intuitivamente relacionables con la tecnología que los produce. Estas dos características combinadas, efectos fácilmente identificables (1) sobre/para la población/ciudadanía (2), hacen que resulte lógico que ocupen mayor atención en la discusión pública, después de todo es de lo que suelen ocuparse los medios.

Por otro lado, creo que existen otras tecnologías estatales que reciben poca atención en la discusión pública: tecnologías que "afectan indirectamente" a la población. Por ejemplo, softwares que aplican algoritmos de clasificación socioeconómica para la ejecución de programas sociales o sistemas de asistencia técnica virtual para gobiernos subnacionales. Aquí es donde la característica de directa o indirectamente debe ser tomada con cuidado. Por ejemplo, los softwares de clasificación socioeconómica repercuten de gran manera en la ejecución de programas sociales ya que de ellos depende si las poblaciones más vulnerables pueden obtener o no los beneficios de los programas sociales. O en el caso de sistemas de asistencia técnica virtual, de estos depende que un proyecto de inversión pública (carreteras, escuelas, etc.) puedan ejecutarse correctamente. No obstante, sus efectos no son fácilmente relacionables a su origen, es más, lo más probable es que los artefactos y los procesos en los que se emplean no sean conocidos en lo absoluto o que sean solamente discutidos en comunidades de expertos. Como señala Bijker, son precisamente estas tecnologías “menos visibles” las que tienen efectos más penetrantes en las vidas de los individuos, especialmente, de los sectores poblacionales más vulnerables por lo que es importante deliberar al respecto.

Sin embargo, la solución a esto no es simplemente la discusión pública o mediática sobre estas tecnologías, donde intervengan la llamada sociedad civil. El grado de conocimiento especializado que requieren algunos de los elementos de estos ensamblajes sociotécnicos que llevan a cabo los procesos estatales es tal que un “ciudadano de a pie” no podría, ni tendría que, participar de manera significativa en la deliberación. Lo que si considero necesario es una mayor pluralidad entre las voces de los distintos actores involucrados en los mismos ensamblajes, por ejemplo, los burócratas subnacionales, que son quienes trabajan directamente con estas tecnologías.

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