9 de junio de 2016

De "mejorar la raza" a "mejorar el voto"


Luego de los primeros resultados de las elecciones, las típicas reacciones despotricando en contra de quienes no votaron como uno empezaron a aparecer. Mi intención no es rasgarme las vestiduras, sino establecer dos comparaciones: 1) entre las reacciones de dos posiciones políticas que se supone que son opuestas, al menos hasta cierto punto, y 2) entre la visión detrás de estas dos reacciones y la visión de los diseñadores de políticas de población del siglo XIX y XX.

Luego de la primera vuelta, algunos de comentaristas neoliberales argumentaron que el voto del sur del país, que optó mayoritariamente por la izquierda, se debía a su posición "antisistema", algo que podía solucionarse si es que eran educados (aunque no queda del todo claro si deberían ser educados sobre economía para que puedan entender el "modelo", o educados para desarrollar habilidades que le servirán para ofertar su fuerza de trabajo para insertarse al mercado laboral y puedan desarrollar una afinidad orgánica con el "modelo". Probablemente lo segundo sea más efectivo, después de todo, ¿para qué explicarte el "modelo" si puedes vivirlo?). Ahora, luego de la segunda vuelta, observo una conducta similar, pero ya no por parte de comentaristas neoliberales, sino de algunos progresistas, que argumentan que el voto del norte del país, un voto por "la mano dura", también podía corregirse si es que son educados (aquí mayoritariamente se refieren a contenidos, específicamente sobre historia nacional).

En un pasaje del libro "Formaciones de indianidad", Marisol de la Cadena, explica como la educación fue considerada como un proyecto biopolítico de construcción de nación. Desde esta visión, la educación era un medio para "mejorar" a la población indígena, a quienes no se les consideraba individuos en las mismas condiciones que los blancos o mestizos. Solo una vez educados y que, en consecuencia, se "volvieran" ciudadanos, podían integrarse al proyecto modernizador que tenían las élites.

Creo que ambas visiones (la pasada de los diseñadores de políticas de población de los siglos XIX-XX y la actual de neoliberales y progresistas) parten de una idea similar de la educación. Un sujeto, en tanto tenga alguna capacidad de razonar, puede ser "mejorado" a través de la educación, ya sea para que finalmente "sean parte de la nación" o para que puedan votar "adecuadamente" (pero ¿acaso la segunda no es la actualización políticamente correcta de la primera?). Lo más preocupante de esta visión es lo que sucede cuando el sujeto, luego de pasar por la educación, se rehúsa a integrarse en los proyectos modernizadores: ¿cómo es posible que, a pesar de ser educado, no se integre al proyecto? ¿No tiene capacidad de razonar?

En este último punto observo bastantes similitudes con el razonamiento detrás de la producción y difusión de explainers (algo que he tratado antes). Resumiendo: si alguien que está informado de algo problemático pero no lo comprende por lo que incurre en esa acción es calificado como bruto. Sin embargo, si alguien está informado de algo problemático, lo comprende y aún así incurre en esa acción, es perverso. Aquí la paradoja del neoliberal y progresista se vuelve evidente: ¿cómo incluir al resto en su proyecto de país si es que a pesar de sus esfuerzos por educar/informar (a los no educados/desinformados) aún se encuentran rodeados de sujetos que califican como brutos o perversos?

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