6 de mayo de 2015

Fracaso por diseño

Una breve reflexión producto de la lectura de este post de Paul J. Ennis y de El Anti Edipo de Deleuze & Guattari.



Considerando que:
1) El cerebro humano está diseñado para codificar, para construir una señal entre el ruido, para ordenar la complejidad de la realidad a la cual nos enfrentamos, y, sin embargo, es esta misma capacidad la que hace posible que nosotros experimentemos sufrimiento, precisamente por el encuentro con lo que escapa de nuestra capacidad de codificar.
2) El capitalismo actual tiende a radicalizarse, el libre movimiento de capital se vuelve más intensivo, lo cual produce el rompimiento de códigos, la sobreestimulación de las sensibilidades, la esquizofrenización total del orden social.

Entonces:
De esto no se desprende que la humanidad bajo el capitalismo sea un "paso previo" para una suerte de inteligencia superior por venir, que surja del libre flujo material, sino que está condenada a fracasar, y la inteligencia con ella.


20 de abril de 2015

¿Por qué solo podemos resistir?: Sobre la complejidad de la horizontalidad


Este es un comentario sobre dos artículos del último número de Argumentos: “Las “zonas” o la inesperada virtud de la anarquía” de Luis García y Jorge Vela, y “Eficiencia económica y malestar social" de José María Rentería, así como de mesa de discusión “Lo que nos dejó la Ley “Pulpín”: preocupaciones laborales y politización de los jóvenes”.


¿Por qué los tecnócratas pueden proponer y sus oponentes del momento solo pueden reaccionar? La obvia (y sencilla) respuesta a esta pregunta es porque los primeros son parte del gobierno y los segundos no, con todas las relaciones de poder que esto implica.

Mi intención en este comentario es ir un poco más allá. ¿Qué accionar permite "ser parte del gobierno"? Y por otro lado, ¿qué accionar permite no estarlo? Respecto a la segunda pregunta el artículo de García y Vela sobre las Zonas ofrece una buena respuesta: organizaciones horizontales de resistencia permiten ejecutar acciones imprevistas y novedosas que, al menos en esta ocasión, contribuyen a su éxito. Por un lado la imprevisibilidad sorprende y dificulta (en mayor o menor medida) la respuesta de los oponentes de la organización. Por otro lado, la novedad facilita la exposición mediática de las acciones de protesta de la organización. El logro del objetivo (finalmente se derogó la Ley Pulpín) probaría, contra el sentido común, que cierta grado de desjerarquización en una organización puede ser un factor que contribuye a la consecución de un objetivo concreto.

¿Qué accionar permite ser parte del gobierno? Acá me interesa tratar el penúltimo subtitulo del artículo de Rentería. Él sugiere que el accionar de los tecnócratas puede deberse a dos factores: "por un lado, podría tratarse de una ingenua desconexión entre el razonamiento de los tecnócratas y la vida real en su afán por buscar el “bien común”, aunque por otro, una estrategia deliberada que responde a sus intereses". En lo que sigue del texto, Rentería se inclina más por lo segundo, incluyendo citas de distintos autores que hacen hincapié en el "pensamiento" de los tecnócratas. Si bien creo que las motivaciones internas de los individuos son un elemento importante para explicar su accionar, no creo que sea suficiente y tampoco el más determinante. Cabe señalar que el principal objetivo del artículo de Rentería no es explicar el funcionamiento de la tecnocracia, sino las discordancias entre las condiciones en las que se daba la ley y sus justificaciones, a diferencia del artículo de García y Vela, el cual si se concentraba en explicar el funcionamiento de las Zonas.

El punto central del asunto es la diferencia entre las explicaciones elegidas sobre el accionar de cada parte: por un lado, los integrantes de las Zonas desarrollan sus acciones (por ejemplo, el plantón en la CONFIEP, la marcha a Miraflores) debido a su forma de organización (énfasis en la participación, horizontalidad), mientras que los tecnócratas desarrollan sus acciones (la creación de instrumentos de gobierno) debido a motivaciones internas (“pensamiento”, “razonamiento”, “intereses”). Grosso modo, por un lado tenemos individuos cuyo accionar se debe, en cierta medida, a la estructura de su organización, y, por otro tenemos, individuos que parecen estar libres de cualquier condicionamiento, con un alto grado de agencia.

Una salida de esta suerte de doble estándar es “concederle” el mismo grado de motivaciones internas a quienes forman parte de las organizaciones de resistencia. Probablemente esta sea una salida que le interese a quienes quieren observar y estudiar a los actores específicos (p.e. voceros) dentro de estas organizaciones. No obstante, quisiera proponer lo contrario: ¿qué tal si en lugar de buscar las motivaciones internas de quienes resisten observamos los condicionamientos de la organización de los tecnócratas? Si la idea de “alternancia sin alternativa” es correcta, entonces creo que no deberíamos estar fijándonos tanto en los “intereses” de los tecnócratas, sino en la organización de la capa de tecnocrática que describe Alberto Vergara. Hablemos de la organización de la tecnocracia en lugar de intereses de tecnócratas.

Para tratar a la tecnocracia en términos similares a las Zonas establezcamos una rápida comparación a partir de dos puntos que considero cruciales. En primer lugar, mientras la organización de las Zonas requiere principalmente que sus integrantes participen, la organización de la tecnocracia requiere principalmente que sus integrantes ejecuten. En segundo lugar, mientras que la organización de las Zonas trata de abarcar las acciones de sus integrantes (horizontalidad), la organización de la tecnocracia trata de secuenciar las acciones de sus integrantes (verticalidad).

Comparación entre Zonas y tecnocracia


Zonas
Tecnocracia
Requiere de sus integrantes
Participación
Ejecución
Comportamiento de la organización sobre las acciones de sus integrantes
Abarca
Secuencia

Con esta diferenciación no quiero decir que, por ejemplo, la tecnocracia no requiera la participación de sus integrantes (claramente los instrumentos de gobierno no se escriben solos), o que las Zonas no requieran secuenciar las acciones de sus integrantes (como mencionan García y Vela, la toma de decisiones en las Zonas implicaba un proceso que iba desde las bases hasta las asambleas interzonales). Más bien quiero llamar la atención sobre cuales son las características que tienen mayor prevalencia en las organizaciones.

En este punto creo que es útil remitirnos a los conceptos de complejidad y complicación de Bruno Latour. Para Latour, los tipos de sociedad que existen se pueden distinguir a partir del grado de complejidad de sus relaciones, así como al grado de complicación que establecen para enfrentar esta complejidad. En "Redefining the Social Link - from Baboons to Humans" (1987), Latour define complejidad como: “to simultaneously embrace a multitude of objects”, y complicación como: “something is complicated when it is made of a succession of simple operations”. Para Latour, el paso de la complejidad a la complicación significa la simplificación de interacciones sociales que de otra manera serían muy complejas, ya que implicarían tener en cuenta simultáneamente demasiados factores. La complicación permite ordenar estos factores mediante el uso de recursos materiales y símbolos, los cuales son utilizados para hacer cumplir y reforzar una visión específica de “lo que es la sociedad”. La complicación mediante el uso de recursos extrasomáticos implica constancia y secuencialidad del orden, lo cual permite el surgimiento de organizaciones de mayor estabilidad y escala:

“By holding a variety of factors constant and sequentially negotiating one variable at a time, a stable complicated structure is created. Through extra-somatic resources employed in the process of social complication, units like multinational corporations, states and nations can be constituted.”

Latour ilustra el grado de complejidad y la complicación en los distintos tipos de sociedades a través de este gráfico [N. de R.: creo que el eje vertical debería decir algo como “Ability to organize others on a large scale in a stable way"]:

Fuente: Latour, B. y Strum, S.S. (1987). "Redefining the Social Link -  from Baboons to Humans", p. 783.

Ahora, si aplicamos estos dos conceptos a la comparación de las Zonas y la tecnocracia creo que obtendríamos el siguiente gráfico:


Por un lado tenemos a la tecnocracia, en la cual el grado de complejidad es bajo y el de complicación es alto. La tecnocracia utiliza una serie de recursos materiales y símbolos (sistemas administrativos, softwares, marcos normativos, formularios, etc.) para hacer cumplir y reforzar su visión de cómo debe ser la sociedad. El uso de estos elementos le permite que la capa tecnocrática tenga estabilidad (por más de 20 años) y una escala lo suficientemente extensa como para cubrir puestos claves en el Estado. Por otro lado, tenemos a las Zonas (o, en general, a cualquier organización horizontal de resistencia), las cuales también utilizan recursos materiales y símbolos (social media, comunicados, acuerdos) aunque estos recursos no son creados específicamente para los fines de esta organización, por lo que su uso es “limitado” (en comparación a los recursos utilizados por la tecnocracia, los cuales si son creados específicamente para los fines de la organización). Esta limitación del uso de los recursos a su vez refuerza la tendencia a la complejidad de la organización, ya que esta no puede delegar la regulación de ciertas interacciones a estos recursos. Es precisamente por esta falta de delegación material y simbólica que estas organizaciones pierden tanto en estabilidad y escala fuera de coyunturas críticas.

Las estrategias empleadas por estas organizaciones horizontales son lo que Nick Srnicek llama "Folk Politics". Al igual que García y Vela, Srnicek reconoce la eficacia de este tipo de estrategias para cierto tipos de obtjetivos pero la cuestiona como adecuada para enfrentar la complejidad del capitalismo:

"... FP [Folk Politics] is only a problem for a particular kind of politics (namely large-scale collective mobilization against capitalist structures of power), though it can be sufficient for other smaller scale projects, such as daily battles against evictions and foreclosures. While the emergence of FP as a mode of political common sense among the left can be seen as a reasonable response to the failures of actually existing communism and the social democratic left in Europe, it’s strategies of horizontalism, localism, and direct action are incapable of addressing the global complexities of contemporary capitalism."

Con este argumento, Srnicek responde a quienes lo acusan de proponer una aproximación tecnocrática a la política y desconectada de movimientos locales en su Manifiesto Aceleracionista (coescrito con Alex Williams). Por el contrario, Srnicek propone la integración de estos movimientos en pos de un desarrollo sociotécnico, es decir, precisamente el desarrollo de recursos materiales y símbolos. No obstante, Srnicek propone que este desarrollo no sea determinado por una elite, sino que tenga un fin abierto, que "navegue" entre una visión como debe ser la sociedad y las demandas que emergen, una dicotomía que Srnicek considera falsa, en tanto el patrón emergencia espontánea de estas demandas constituyen finalmente cómo creemos que debe ser la sociedad:

"Accelerationism as a political strategy therefore aims to integrate various local movements into a global strategy aimed at the development of socio-technical hegemony. Rather than dismissing hegemonic ambitions as inherently corrupt or instrumentalizing, Nick argues that to give up on them is basically to give up on political struggle. What is needed however is not a complete blueprint or teleology that would be imposed on local movements by an accelerationist avant-garde, which Nick and Alex have often been accused of supporting, but rather an open-ended strategy that navigates between the false dichotomy of teleology and emergent spontaneity."

Durante discusión de la mesa surgió una pregunta: ¿qué es lo que hace que una coyuntura sea crítica? Es decir, ¿qué es lo que hace que surja una organización horizontal de resistencia? Una de las respuestas propuestas, con la cual estoy de acuerdo, fue que la Ley Pulpin “se metió directamente con las personas”, lo cual generó un discurso que “pegó” y provocó la reacción de distintos grupos que finalmente confluyeron en las Zonas. Esta respuesta creo que a su vez plantea nuevas preguntas: ¿Por qué las zonas no han logrado movilizar la misma cantidad de gente nuevamente? ¿Cómo hacer sentir a los individuos que existen un sin número de acciones del Estado y actores privados que “se meten directamente con ellos”? ¿Cómo hacer que algo “pegue” nuevamente?

A riesgo de decir algo obvio, creo que nada está tan politizado como las remuneraciones y beneficios laborales de las personas, lo cual está bien pero es limitado. Un primer paso sería encontrar el modo de lograr que otros asuntos tan inmediatos y tangibles como el transporte, la seguridad, el medioambiente, la salud o la educación también sean politizados en lugar de ser dejados en manos de expertos, algo que se cuestiona en el aspecto económico pero no tanto en estos otros ámbitos (¿o acaso solo el MEF tiene una capa tecnocrática?). ¿Qué discursos pueden politizar estos asuntos y hacerlos “pegar”? Un paso segundo paso, más trascendente, sería iniciar un desarrollo sociotécnico, es decir, de recursos materiales y símbolos, que permita la constitución de estructuras estables y escalables que permitan complicar la complejidad de la realidad a fin de poder responder a ella de manera constante. Como nos recuerda Srnicek, nuestro objetivo no debe ser solo una sociedad con mayor igualdad y justicia, sino también más racional, eficiente y productiva. Renunciar a esto es simplemente resistir, y resistir es rendirse.

24 de febrero de 2015

Las encuestas de opinión pública no sirven (para lo que dicen que sirven)


A poco más de un año de las elecciones generales, es un buen momento para tocar el tema de las encuestas de opinión pública, no porque las que se realicen en estos momentos sean especialmente diferentes (de hecho, creo que las encuestas que se realizan en momentos no-electorales son las muestran más claramente la formación de sentidos comunes), sino porque estas se realizan más seguido y son materia de discusión con mayor frecuencia.

Se ha instalado el lugar común de que las encuestas son como "fotografías de la realidad" o "fotografías del momento". Esta idea no solo es repetida por los políticos que aparecen en estas, sino también por comentaristas mediáticos que son presentados como "analistas" políticos pero cuyo análisis de la encuesta no sale de pasar revista de las cifras de la encuesta y luego soltar frases hechas.

Creo que cualquier crítica a las encuestas debe empezar no tanto por su fiabilidad (la cual es la crítica más simplona, aunque a veces es necesaria), sino por su pertinencia como "visualización de la realidad": ¿las encuestas muestran lo que sucede en realidad? ¿La gente desarrolla sus actividades cotidianas desaprobando a tal o cual personaje público? Y si lo hiciera eventualmente, digamos en una conversación casual, ¿de dónde provienen los contenidos de esa conversación? ¿Acaso no provienen precisamente de los contenidos de estos mismos medios sobre dicho personaje público? (ver: Bourdieu, 2012) ¿Qué es una encuesta de opinión pública sino la autoevaluación de la efectividad del contenido del propio medio para su posterior refuerzo (en caso la evaluación sea favorable) o su reposicionamiento táctico (en caso la evaluación no sea favorable)?

Probablemente el caso más claro de esto en los últimos años haya sido la supuesta postulación de Nadine Heredia en el 2016: 1) los medios colocan un tema en la escena pública; 2) las encuestas contratadas por estos mismos medios preguntan al respecto; 3) los resultados siguen los patrones del tratamiento que le dan los medios; 4) los medios se basan en estos resultados para reforzar el tratamiento que ya le daban al tema antes de la encuesta. Ejemplos menos políticos de este proceso incluyen los casos de la supuesta culpabilidad de Rosario Ponce en la muerte de Ciro Castillo, y la recriminación pública a Tilsa Lozano por su relación con Juan Vargas.

Sin embargo, las encuestas si cumplen una función: la estabilización del debate público. Si, como sostiene Bourdieu, "la opinión pública no existe", es decir, no sería otra cosa que un discurso de las élites, quienes tienen la capacidad técnica y ejecutiva de construirla y ponerla en escena, entonces las encuestas, de acuerdo a lo anteriormente expuesto, juegan un papel crucial en la construcción de este discurso.

Las encuestas cierran el circuito de la producción mediática en un loop de retroalimentación negativa, el cual tiende hacia el equilibrio: cierra temas a los cuales se debe prestar atención ("la gente está hablando de X"), cierra las posiciones sobre los temas ("la gente opina A o B sobre X") y, finalmente, cierra intervalos cuantificables de las posiciones sobre el tema ("tanta gente opina A sobre X, mientras este otro tanto opina B"). En este sentido, las encuestas ordenan el debate público, presentando a la "opinión pública" como una serie patrones de respuestas clasificables por variables demográficas. Las encuestas de opinión estabilizan el sentir de la población en una supuesta visualización para que las élites simbólicas (periodistas, comentaristas, expertos) puedan hablar de este sentir como algo inteligible para ellos, lo cual, a su vez, sirve para intentar modular este mismo sentir.

Haciendo referencia a un post anterior, en esta operación podemos ver claramente el ejercicio del poder. Las encuestas de opinión tratan de reducir la entropía (Bryant) en el debate público, asi como controlar el acceso (Van Dijk) en dos niveles: en primer lugar, controlar el acceso de temas y opiniones al debate público; y, en segundo lugar, controlar el acceso de quienes pueden hablar respecto al sentir de la población (en un primer momento, los encuestadores con la capacidad técnica para leer los resultados, y en un segundo momento, las élites simbólicas para comentar los resultados).

¿Se puede hablar realmente del sentir de la población sin alienarlo? Ante esta pregunta creo que debemos regresar al primer punto: ¿Podemos generar visualizaciones de la realidad? La crítica de Rancière a las encuestas nos puede dar unas pistas: ¿cómo volver a darle presencia a la población? ¿Cuál es "la realidad" de la población? ¿Cuál es su cotidianeidad? ¿Qué hechos o condiciones realmente afectan su día a día? ¿Qué alternativas hay? La Big Data finalmente termina reproduciendo lo que hacen las encuestas de opinión de manera más sofisticada. La etnografía es una alternativa debido a que, en cierta manera, nos permite regresar a los acontecimientos a través de una narrativa, sin embargo, su especificidad no permite establecer generalizaciones. ¿Será posible regresar a los acontecimientos a través de narrativas sin quedarse en casos específicos?

5 de enero de 2015

Balance del 2014 en contenido aleatorio

Esta es la primera vez que hago un balance anual de lo que he escrito en este blog pero creo que la cantidad de posts y la variedad de ejes temáticos tocados requieren cierto orden. Dicho sea de paso. a pesar de que 2014 no fue el año con más posts, siento que fue el año en el cual le dediqué más tiempo al blog.

Estado
Probablemente el eje temático que más me interesó en el 2014 (hay algunos antecedentes del 2013). En junio tuve la idea de hacer una serie de cuatro posts en los cuales plantear cual es mi perspectiva (poco ortodoxa para algunos) para abordar este tema. No obstante, solo llegué a escribir dos posts en los cuales hablo de la ontología del Estado ("Primeros apuntes para una ontología deshumanizada del Estado") y las capacidades del Estado neoliberal ("La automutilación del Estado"). Aun está pendiente un post sobre la captura del Estado y otro sobre el Estado en el contexto de las nuevas tecnologías.
Posts:

Medios
Un tema más cercano a mi formación en comunicaciones. Algunos de los posts de este eje temático también se relacionan con el tema anterior, especialmente con la presencia mediática que tienen los comentaristas y expertos que opinan sobre las acciones y el desempeño del Estado.
Posts:

Ideología 
Creo que esta es una especie de catch-all category pero me permite clasificar posts en los cuales trato temas coyunturales (p.e. la Unión Civil y Gamergate).
Posts:

Racismo y discriminación
Probablemente la existencia de este eje temático sea consecuencia de mi primer proyecto de tésis sobre racismo en sketchs cómicos televisivos, el cual abandoné. Cabe mencionar que en esta categoría está el highlight del año de este blog: los comentarios de Guillermo Rochabrún respondiendo a un post ("Descafeinización del racismo") acerca de la polémica que sostuvo con Paulo Drinot y Nelson Manrique sobre el racismo en el país. Adicionalmente, el post también fue referenciado por el mismo Drinot en su respuesta a Rochabrún. Eventualmente me gustaría escribir algo más largo y formal que un post (artículo o ensayo) sobre este tema.
Posts:

Citas de libros
Posts: